Del blog y del autor

A lo largo de los años me han ayudado mucho las ideas de gente que ha tenido la generosidad de compartirlas conmigo. Siento que ahora soy yo quien debe compartir mis propias ideas por si pueden ser de utilidad a los demás. Espero que puedan serlo.

 

Más o menos una vez al mes escribo en Expansión, el principal diario de negocios de España, sobre el mundo de las ideas, de la economía y de la política. Quizá le alegre saber, por tanto, que normalmente no habrá más de una docena de posts al año.

 

En la vida terminamos condicionados por las decisiones que tomamos, esperando acertar, y por los valores por los que luchamos, muchas veces contra nosotros mismos. A continuación encontrará una pequeña muestra de mis propias decisiones y de mis propias luchas. Usted tiene las suyas; yo, las mías. Muchas gracias por su interés.

 

En un mundo sometido a la tiranía invisible del pensamiento único y de lo políticamente correcto, yo, con permiso, me rebelo.

En un mundo impresionado con los que buscan y ostentan el poder, disculpen que no me impresione en absoluto.

En un mundo que confía en la élite arrogante, yo sé que no son ninguna élite y me agarro tercamente a mi libertad.

En un mundo donde la opinión de la mayoría goza de inmediata legitimidad, yo procuro no intimidarme y me sigo inclinando sólo ante la verdad.

En un mundo instalado en la propaganda, la conformidad y los estereotipos, disfruto de las ideas discrepantes y prefiero pensar por mí mismo antes que aceptar a pie juntillas las conclusiones de los demás.

En un mundo que tiene tanta prisa, a mí me gusta la calma.

En un mundo conquistado por la complejidad artificial, yo lucho por no olvidar la sencillez.

En un mundo deslumbrado con la inteligencia, a mí también me gusta, pero admiro más la sabiduría.

En un mundo que parece considerar la agresividad una virtud, yo prefiero la amabilidad.

En un mundo en el que nos miden por el número de contactos que tenemos, sé que al final sólo cuentan la familia y unos cuantos, pocos, amigos.

En un mundo seducido por los artilugios de la comunicación y esclavizado a estar siempre conectado y al tanto de lo trivial y de lo efímero, yo continúo prefiriendo el papel y mi libertad.

En un mundo tan ilusoriamente seguro de poder controlarlo todo y de comprender con inmediatez las relaciones causa-efecto de todo, yo creo en la limitación y falibilidad del conocimiento humano, en las consecuencias imprevistas y en la simple casualidad.

En un mundo tan ruidoso y tan ansioso, yo me siento cómodo pensando un poco más despacio y disfrutando del silencio.

En un mundo atenazado por unos miedos inventados por quienes sólo buscan esclavizarlo, yo intento no asustarme para poder seguir siendo libre.

En un mundo en el que muchos creen que no hay nada más allá de la criatura llamada Hombre, yo creo en Dios.

 

Fernando del Pino Calvo-Sotelo